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Esta primera serie sirvió al joven artista como medio de experimentación con el ser masculino, dotándolo de una sensualidad que a veces se le niega por una aplastante cuestión de rol.
Los retratos de Madriñán se encuentran en un stand by, siempre buscando una relación entre ellos y el espacio que les rodea. Son personajes solitarios y melancólicos a la vez que bellos, apagados, en una lucha silenciosa contra la profunda soledad.
Serie Azul. 17:06.

Jesús Madriñán