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La dificultad intrínseca en el género masculino consiste en la constante búsqueda de una identidad distinta al cuerpo de mujer que le trajo a la vida. En la adolescencia, época en el que la transformación se hace evidente a través de ritos de hermanamiento y diferenciación, el adolescente macho necesita encontrar su género y su sexo.
Así y como esbozo de un hombre, el niño "solo puede existir oponiéndose a su madre, a su feminidad, a su condición de bebé pasivo. Para hacer valer su identidad masculina deberá convencerse y convencer a los demás de tres cosas: que no es una mujer, que no es un bebé y que no es homosexual" (Elisabeth Badinter).
Suite nº5. Acrílico, grafito, barra grasa y chicle sobre lienzo. 130 x 81 cm.

Los retratos de Javi Moreno