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En la obra 'Un mystique determinado' Carles Congost aseguraba que el videoarte no era una opción sexual; sin embargo, los fondos de la colección del MUSAC ponen en duda este irónico dogma.
Las lesbianas rapadas de Carmela García, los inquietantes e incestuosos adolescentes de Anthony Goicolea, la dominación de Joan Morey, las lluvias doradas de Itziar Okariz, las coreografías travestis de Manu Arregui, los tacones de Genís en Supercampeón o las superficiales modelos de Ana Laura Alaez demuestran lo contrario.
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