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Esta serie fotográfica que parece sacada del "dark room" de un club "leather" y no de la oscuridad de un laboratorio de revelado, establece similitudes entre los apóstoles bíblicos, pescadores de almas para la causa cristiana, y los de David Trullo, hombres cebo para otros hombres.
El movimiento "bear", nacido como una alternativa a los cánones y estereotipos gays de jóvenes efebos imberbes y afeminados, de belleza clásica y cuerpos fibrados, se ha convertido en un club elitista aun más estereotipado y dogmático que el de las musculocas.