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En cuanto a escultura, la que más atención suscitó fue la de Joana Vasconcelos, una enorme figura hecha con cubiertos de plástico girando al son de un fado portugués.
También destacaron las perturbadoras esculturas de Enrique Marty, dentro de la siempre filogay Espacio Mínimo (donde también se pudo ver un montaje fotográfico sobre una boda de gay, obra de Yeondoo Jung), la ironía de Edward Lipski, el 'popmodernismo' de Hans-Peter Feldmann y su 'David policromado', el hiperralismo expresionista de las figuras del checo Richard Stipl o la distorsión de las esculturas de Evan Penny (ver foto).