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Fascinado por la estética del cómic y también por la obra de los artistas de la generación Big Eye, en 2007 se plantea qué ocurriría si se cogiera el Manga, el Big Eye Art y el folclore andaluz y se metiera todo en una batidora.
El resultado fue Paquita, un personaje de ficción, enigmática, dulce y amarga a la vez, con tantas caras como volantes tiene su vestido. La obsesión por "las Paquitas" fue comparable a la de las gitanas de Marín, protagonizando el personaje muchos de sus cuadros.
Obra: 'Fumadora de winston'. Acrílico sobre lienzo. 46 x 55 cm.