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Podríamos decir que las gitanas de Marín, emblemáticas estatuillas conocidas en el mundo entero, son la mecha que prende la explosión pictórica de Larrauri.
Tras una visita a la fábrica-museo en Chiclana de la Frontera, Javi vuelve a Madrid no sólo con la maleta llena de muñecas, sino con el corazón lleno de ganas de retratarlas. Durante 2004 y 2005, Larrauri bautiza y pinta a estas gitanillas compulsivamente.
Foto: 'Estrellita y el tío Pepe. Acrílico sobre lienzo. 90 x 90 cm.