Los buenos tiempos duraron hasta 2003, cuando Amélie y Pascale también rompieron y además el padre de Mauresmo murió de cáncer. En 2004 por suerte consiguió ganar varios torneos, una medalla de plata en Atenas y un juego muy regular que le valió el número 1 del ránking mundial en septiembre de 2004, a pesar de no conseguir ninguno de los torneos principales.