Al igual que muchos gays, Alan Turing era un enamorado de las películas Disney. Su preferida era Blancanieves y los siete enanitos. De hecho, Alan murió tras ingerir una manzana rociada con cianuro. Una teoría, la del suicido, que su madre negó siempre. Ella sostenía que su hijo era muy despistado y que no tenía cuidado con el material de laboratorio.
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Alan Turing: El genio