Muchos de los países que se autodenominan motores de Europa abogan por esta política de donaciones. Es el caso de Alemania, Francia o Reino Unido -entre otros-.
Es una sorpresa que Bélgica, que es un país históricamente puntero en el reconocimiento de los derechos LGTBQ emule también estas prácticas. Es por ello por lo que varias asociaciones europeas miren hacia la legislación española como ejemplo.