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La credibilidad y confianza que transmite Smet a sus paisanos le ha hecho ser elegido padrino por la Cruz Roja. Su trabajo consiste en motivar y concienciar a los belgas para que donen sangre.
Sin embargo, aquí viene la parte más insólita: en Bélgica -y en muchos otros países- a los homosexuales no se les deja donar sangre por ser considerados pertenecientes a un "grupo de riesgo" en la transmisión de enfermedades. Es decir, que aunque sea imagen de la campaña de donación no puede predicar con el ejemplo.