Tras la salida del gobierno de los siniestros hermanos Kaczynksi, los polacos han podido celebrar por primera vez el Orgullo en 2008. Y ya está bien, ¿no?
El pasado día siete la bandera arco iris ondeó libremente por el centro de Varsovia, donde cinco mil personas salieron a la calle para reivindicar la libertad sexual y de identidad de género. Aunque el cambio político no impide que todavía haya muchos polacos reticentes a permitir que las organizaciones de gays y lesbianas se manifiesten públicamente, por ello un fuerte dispositivo policial evitó que los grupos de extrema derecha les reventasen la jornada.