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Alcohol y sólo alcohol como único aporte energético para mantenerse en pie (a ser posible durante dos o tres noches seguidas) es en lo que se basa esta nueva enfermedad. Desgraciadamente, éxito y popularidad van unidas a delgadez, y alcohol a deshinibición, por lo que hay personas que han dejado de comer hasta tres días para pegarse un buen fiestón ebrioréxico. Todo vale con tal de ser la delgadísima alma de la fiesta.
Pero todo sueño se acaba, y en multitud de ocasiones estas fiestas terminan con desmayos, tras los cuales gran cantidad de las pacientes han sufrido pérdidas irreversibles de memoria.