Según ha manifestado varias veces, Russel se dió cuenta de que era gay a los quince, y con dieciocho se lo dijo a sus padres. Reconoce sufrir algo el complejo de "niño mono", y que por eso se está acercando últimamente a papeles más duros.
Aparte, compagina su carrera de actor con la de escritor, y ya se ha estrenado alguna que otra obra escrita por él en Londres.