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Casi todos los artistas que han pasado por los focos y filtros de papel de colores de Pérez-Mínguez han pasado también por el punto de encuentro de su carrera, casi mítico y ya romántico: su estudio. Situado en un 3º izquierda de la calle Monte Esquiza de Madrid, aparece en una película de Almodóvar, 'Laberinto de Pasiones', y es una de las claves para crear esa especie de relación amorosa entre fotógrafo y fotografiado. "Los paparazzis son violadores", suele concluir.