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Y algo que tampoco falta nunca es su sutileza. El único que ve desnudos frontales a sus modelos es él. Es decir, se pone las botas de manera muy profesional y queda todo muy erótico y artístico, pero los desnudos de verdad cotizan, en forma de libros gigantescos, a precios bastante altos en librerías especializadas.