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A partir de ese momento empezó a espaciar cada vez más sus trabajos en el cine para dedicarse a estudiar y cuidar a sus hijos. Desde 1997 sólo ha hecho cinco películas: 'Contact' (1997), 'Ana y el rey' (1999), 'La peligrosa vida de los altar boys' (2002), 'La habitación del pánico' (2002) y un pequeño papel hablando francés (idioma que domina perfectamente) en 'Largo domingo de noviazgo' (2004). 'Plan de vuelo: Desaparecida' (2005) la rodó, entre otras razones, porque el plató estaba a siete minutos de su casa.