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Podréis preguntaros qué lanza a un modelo y no a otro. Los defensores de Josh podrán hablar de la vuelta (o mejor permanencia) del macho ibérico, del pelo en el pecho, del morbo del tatuaje, de la masculinidad... Pero todo es mentira en esta vida. El éxito como modelo te lo da una buena sesión en cueros o, en su defecto, en paños menores. Marcando todo, claro. Sobre todo si hay algo que marcar.