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A dos semanas del Orgullo Gay la calle Alcalá cambió los tradicionales colores del Arco Iris de finales de junio por un mar de pancartas españolisísimas rojigualdas y blanquiamarillas vaticanas. ¡Sólo faltaba Manolo el del bombo!
Casi todas las monjitas portaban banderolas del semanario ultracatólico Alba. ¡Oh, cielos, la clausura ha descubierto el marketing! ¿Lo aplicarán a las yemas de Santa Teresa?