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A diferencia de otros niños actores, Christian siempre tuvo los pies sobre la tierra. Poco a poco, se fue forjando una sólida carrera eligiendo muy bien los papeles y las producciones donde participaba. Después de su experiencia con Spielberg hizo la infantil (y desconocida) 'Mio min Mio' (1987) y se unió a otro debutante, el actor y director Kenneth Branagh, en la tragedia shakesperiana 'Enrique V' (1989).