Justicia divina de la muerte
Como buen "niño pera", Jordi Labanda nos ha salido caprichoso. Y es que en el año 2002, cuando la fama ya se le había subido a la cabeza, decidió crear su propia web. Pero se llevó una gran sorpresa al comprobar que el dominio ya pertenecía a alguien. Se trataba de un joven catalán que tiempo atrás lo registró junto a unos amigos, La Banda de Jordi. El auténtico y genuino Labanda demandó entonces al chico y alegó, entre otras cosas, que 'Jordi Labanda' era una marca muy conocida mundialmente y que él era un ilustrador de prestigio y archipopular. El juez transfirió el dominio a la superestrella de los trazos.
Tags -