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Los mundos de Bidgood, plasmados en su fotografía y en la película 'Pink Narcissus' entre 1963 y 1970, se componían de un buen número de chicos en paños menores en un espacio celestial e intangible. Colores vibrantes, escenarios fantásticos y ropas deslumbrantes estructuraban una composición de marcado carácter erótico que pretendía reivindicar la homosexualidad en contra de la represión religiosa.