
Las denominadas "Banderas de la Victoria al SIDA" se caracterizan por tener siete franjas. La última, está reservada al color negro, que recuerda a los que han muerto a causa del SIDA. En principio, cuando se encuentre una cura para la enfermedad, la última franja de todas las banderas debería quitarse y quemarse, como homenaje a los enfermos.