El sexo siempre fue uno de los temas abordados por Mapplethorpe, a veces obsesionado por la perfección del cuerpo humano. Reflejó fantasías y rompió tabúes hasta el punto de maravillar a los intelectuales de la época. Aquellos hombres negros de enormes penes llamaron la atención de Fernando Vijande, que no tardó en traer a España su exposición.