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Ya en su época más hetero, cuando debutaron con 'Southside', muchos vieron un toque lésbico en Sharleen Spiteri, que nunca había sido la típica diva despampanante. 'I don't a lover' era en cierta medida un tema enfadado con el género masculino y algunas lo adaptaron como un canto al lesbianismo quizás ayudadas por el aroma camionero de la "slide guitar".