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La carrera de Colin Farell parece imparable. De la noche a la mañana pasó de ser un secundario resultón a toda una estrella de Hollywood. Y no parece que vaya a ser fugaz, tipo Mathew McConaughey y chulazos por estilo, sino el relevo generacional de estrellonas como Tom Cruise o Brad Pitt. Talento y porte no le faltan.