Por Carlos Jorik
La implantación de la musculoca en el cine vino de la mano del género homoerótico por antonomasia: el peplum. Coincidiendo con el desarrollo del fisioculturismo, los forzudos de feria dejaron paso a los culturistas en minifalda de las películas de romanos. La primera gran estrella del músculo fue Steve Reeves, que durante los años 60 protagonizó joyas del kitsch como 'Los últimos días de Pompeya' o 'El hijo de Espartaco', haciendo en varias ocasiones del legendario Hércules.