
La ciudad ofrece una animación nocturna desconocidas en estas latitudes. Síntoma de ello son los más de 100 bares, clubs, tiendas y cafes destinados al público gay y lésbico. Aunque podríamos decir que todo Ámsterdam es rosa ya que se calcula que hasta un 20% de su población es homosexual. Eso sin contar los 350 coffeeshops, donde pasarlo en grande.
Tal es la abundancia de locales que el ambiente está dividido en cuatro zonas:
En rojo, Reguliersdwarsstraat, y en verde, Amstel, son las zonas más fashion y de bares más modernos. Kerkstraat, en azul oscuro, la zona gay más antigua, es pequeña y acogedora. En gris, Warmoesstraat, en pleno barrio rojo, es la favorita de los amantes del leather y el sexo alternativo.