El creciente interés sobre la idiosincrasia de nuestra comunidad ha
hecho que los medios de comunicación muestren la mayoría del tiempo una
imagen sesgada de las diversas formas de vida y pensamiento que definen
a los LGTBQ para hacer negocio.
Desde el ninguneo de la
realidad lésbica, hasta el morbo que generan las historias de
transexuales, pasando por la trivial y aparentemente desocupada vida de
los gays. Debemos proponer el impulso de interlocutores autorizados que
hablen a la sociedad sobre las cuestiones que preocupan a nuestro
colectivo sin intentar intercambiar dinero y fama por espectáculos tan
desagradables como el de la imagen.