Treinta años después de que el movimiento de liberación sexual se
partiera literalmente la cara para que podamos disfrutar de un ambiente
bastante más tranquilo y respetuoso -dentro de lo que cabe- no podemos
permitir que nadie salga indemne después de agredir de cualquier forma
a alguien de nuestra comunidad.
Los recientes avances en los
derechos civiles de los LGTBQ han motivado una polarización de los
grupos tradicionalemnte homofóbos, así como una relajación y una mayor
visibilidad de nuestro colectivo. Los ataques a personas e
instituciones LGTBQ han ascendido notablemente, por lo que es necesario
que los Poderes Públicos defiendan la diversidad y castiguen la
opresión y violencia ejercida sobre cualquiera de nosotros.