A pesar de lo que varios sectores reaccionarios opinan, no hace
muchos años que la OMS consideró que la homosexualidad no se trataba de
ninguna enfermedad física o mental. Pues es momento de que se
compromentan a hacer lo mismo con la transexualidad.
Los
transexuales masculinos, femeninos y transgéneros son tradicionalmente
tratados por la medicina como trastornados mentales cuyo proceso de
hormonación y reasignación genital ayuda a amortiguar esa "supuesta
tara psíquica". Aunque lo que poca gente -aunque cada vez más- postula,
es que la llamada disforia de género es un mal que el propio ambiente y
la sociedad hace impactar sobre el trans, cuyos complejos e
inseguridades favorecen la aparición de estas socio y psicopatías si
las autoridades sanitarias no saben identificar su caso.