Compartir en:
Quien tiene, retiene. Y en este caso, que el Poyeyo siga reteniendo. Seguir viendo cuerpos como el suyo, es una alegría para todos.
No se puede negar que el Poyeyo, bueno, está un rato. Pero su afán de protagonismo lo convierte en un petardo inconformista. Es que no todos son como la Preysler, famosos hasta la muerte.