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A sus sesenta y algo -que ya está bien- el actor y director norteamericano también ha recurrido a la cirujía para quitarse el complejo de reviejo del blues.
Dentro de lo que cabe, su semiparálisis facial le viene de largo -mucho mucho más que la de Nicolas Cage- por lo que símplemente se le nota algo más hinchado y gomoso -sin mencionar esos morritos carnosos de los que ahora puede fardar-.
Por ahí se cuenta que no solamente se rellena las arrugas de la cara, sino que también corrige la diferencia entre los dos bíceps y pectorales con silicona.

Adictos a la cirujía