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Mucho más cercano -por lo menos en origen- nos queda el insólito y genial diseñador John Galliano -que para quien no lo sepa es llanito, es decir, del mismísimo Campo de Gibraltar-.
Lástima que a pesar del severo régimen y tabla de ejercicios de la que presume, se note a milla y media que la turgencia extra de su cara y labios se debe a la caña botulímica.
En el mundo la moda si no te mueves, caducas... Eso se sabe de aquí a Lima. Es muy cool que la cara te brille como un váter cuando estás bajo un foco, pero lo que no lo es tanto es que JLo esté en pleno derecho de denunciarte por copiarle el corte y las mechas.

Adictos a la cirujía