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A este actor, director y músico, tan currante como desconocido -y que si no fuera por el intercambio de tatus con Angelina Jolie durante su romance casi nadie se acordaría hoy de él- también habría que pegarle un tirón de orejas, aún con el peligro de quedártelas en la mano.
Este tipo, al que aparentemente su aspecto externo le importaba más bien poco -aunque siempre ha sido feote, ha triunfado lo que ha querido y más- se ha apuntado a la moda de "doble o nada", pero en el quirófano.
Mención especial también merecen sus fundas dentales, cuasianacaradas y tan naturales como los labios de su ex.

Adictos a la cirujía