Super U desata una revolución sexual al romper los clichés sexuales en los juguetes

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Barreras sexistas

Cuando era pequeño, mi hermano le pidió a los Reyes Magos una cocinita. Que mis padres leyeran la carta y convocasen un cisma familiar fue todo uno; la abuela se llevaba las manos a la cabeza, mi padre se mantenía indeciso y al final mi madre, que ya de joven desafiaba las miradas inquisitivas luciendo bikinis en las playas del ‘Spain is different’ ideado por Fraga, con su castellano sencillo y claro afirmó: ”pues si el niño quiere una cocina, pues a comprársela”.

Problema resuelto. Sin tener conciencia de ello, mi madre -que siempre ha sido la ABNEGACIÓN en persona- había conseguido desterrar de nuestra casa los prejuicios sexistas. Ahora, la cadena Super U ha realizado algo similar, pero a escala nacional. La compañía francesa ha conseguido derribar con un simple catalogo -al que podríamos denominar como revolucionario- los prejuicios sexistas que han permanecido durante años en nuestra sociedad.

Adaptándose a una nueva realidad

‘Muchos padres nos hicieron notar que en sus casas no ocurría así necesariamente. Eso nos hizo reflexionar y decidimos reflejar esas escenas en nuestro catálogo. Escuchamos a nuestra clientela, somos, ante todo, comerciantes’, declaraba un portavoz en la prensa francesa.

De este modo, Super U se ha decidido a invertir los clichés sexistas para adaptarse a las nuevas realidades familiares del siglo XXI. En sus catálogos no veremos a las niñas ejerciendo de enfermeras, cocineras, azafatas ni ocupadas con su plancha, así como tampoco veremos a los niños como la viva imagen del macho alfa, aquel que ejerce como jefe de obras, médico o constructor, sino que todo fluye de una manera mucho más natural.

Un pasito más

El cambio que ha implantado Super U en el mundo del juguete no se queda en mera fachada, sino que tiene bastante más recorrido. La cadena ha sacado una nueva línea de juguetes de carácter más unisex.

Al igual que otras cadenas jugueteras (aquí ‘Imaginarium’ es el ejemplo más cercano), apuestan por juguetes que primen la solidaridad y la compenetración de los más pequeños frente a los que fomentan la competencia entre ellos, para que niños y niñas compartan un espacio de juego y aprendizaje.

Puede que sea una estrategia eminentemente comercial, puede que sea algo más ambicioso. Lo único cierto es que hay que aplaudir una iniciativa que busca abonar un terreno de igualdad, tolerancia y empatía para que los pequeños crezcan sin excesivos prejuicios.