‘Assasin’s Creed’: El Fassbender de última generación no pasa de los ocho bits

0

FICHA TÉCNICA

Título original: ‘Assassin’s Creed’

Duración: 108 minutos

Nacionalidad: Estadounidense

Dirección: Justin Kurzel

Guión: Adam Cooper, Bill Collage, Michael Lesslie

Fotografía: Adam Arkapaw

Música: Jed Kurzel

Reparto: Michael Fassbender, Marion Cotillard, Ariane Labed, Jeremy Irons, Brendan Gleeson, Michael Kenneth Williams, Charlotte Rampling, Brian Gleeson, Carlos Bardem, Hovik Keuchkerian, Matias Varela, Denis Ménochet, Mohammed Ali, Javier Gutiérrez, Dino Fazzani, Gabriel Andreu, Megan Afonso

Distribuidora en España: 20th Century Fox

Calificación: 4,5 / 10

¿De qué va?

Entre los gamers hay un dicho que dice algo así como: ”la primera película sobre videojuegos realmente buena aún está por hacerse”.

Y es que si juntamos los guiones de todas las películas que se han hecho sobre los distintos mundos virtuales (en este caso excluimos ‘Street Fighter, la última pelea’ y ‘DOA: Dead or Alive’ porqué sería mejor encuadrarlas dentro de las peores torturas asiáticas conocidas por el hombre) no nos da ni para un cortometraje.

Por desgracia, el estreno de ‘Assassin’s Creed’ nos sirve para confirmar esta maldición, a pesar de que la cinta contaba con el prometedor Justin Kurzel  (‘Macbeth’) en la dirección y un reparto con sabor a Oscar: Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons…

La película se desarrolla en dos épocas (un futuro cercano pero incierto y el siglo XV) y narra la guerra eterna que mantienen dos organizaciones acostumbradas a moverse en la clandestinidad: los templarios y los assasins.

Gracias al desarrollo de una tecnología revolucionaria que abre la puerta a viajar en el tiempo a través de los recuerdos genéticos, Callum Lynch (Michael Fassbender) reinterpreta las aventuras de Aguilar, un antepasado suyo que participó en La Reconquista protagonizada por los Reyes Católicos.

En estos viajes, cargados con más testosterona que un vestuario adolescente, nuestro protagonista descubrirá como sus antepasados dieron su vida para proteger el secreto que guarda la manzana bíblica.

Tres mil revoluciones por segundo

‘Assassin’s Creed’ es como un coitus interruptus cinematográfico: meses calentando la cita para que al final todo se quede en un climax virtual.

La cinta cuenta con tantas subtramas como ‘Westworld’. Subtramas que dan más vueltas que la danza de los Derviches y que tienen el mismo interés que las de la serie de HBO. Es decir, cero.

Si la película de Justin Kurzel palidece a la hora de adentrarse en los sentimientos de los protagonistas (con unos giros de guión tan previsibles que podrían estar firmados por los que se encargan de escribir los programas de ‘Hombres y mujeres y viceversa’), encuentra su hábitat natural en las escenas de acción.

Cada secuencia de acción es como un catálogo visual de los nuevos adelantos en efectos digitales. El diseño de Granada y Sevilla, con cada esquina esperando ser esquivada y cada fachada esperando ser saltada, es tan irreal como hipnótico y las escenas más vibrantes están cuidadas hasta el más mínimo detalle, ofreciéndonos peleas-ballet dignas de ‘Tigre y dragón’.

Fassbender y Cotillard tienen menos química en pantalla que dos personajes de ocho bits. Jeremy Irons es un antagonista que observa los hechos desde su burbuja y habla…pero no actúa. Mientras que los españoles Hovik Keuchkerian y Javier Gutierrez se convierten en los robaescenas de la película.

‘Assassin’s Creed’ se ve penalizada por ser una película germen. Una cinta terminal que recibe las escenas de acción como si fuesen un desfibrilador. La primera de una saga que se alargará hasta que la taquilla diga las dos palabras que ninguna producción palomitera quiere escuchar: game over

Vídeo: ‘Assassin’s Creed’ – Tráiler